Artículo de invitado: Mario

Deseo decir a los demás enfermos de fibromialgia que no deben dejarse abatir ni desmoralizar por los numerosos médicos que no creen en nuestra enfermedad o nos toman por hipocondriacos. Cada vez hay más profesionales que se interesan por esta enfermedad, por lo que hay que tomarse tiempo para elegir bien al médico y mantener la esperanza en la ciencia que, tal vez, pronto encontrará un tratamiento adecuado.

También diría que no hay que privarse de hacer nada, aunque se sufra. Hay que aprovechar la vida.
No hay que obstinarse en hacer las cosas sola cuando realmente no se pueden hacer, y no sentir vergüenza de pedir ayuda a los demás
También hay que ser tolerante, y tener en cuenta que la gente que nos rodea no siente nuestro dolor, porque le cuesta imaginárselo, no puede adivinar que un simple golpecito en el hombro puede hacernos sufrir durante dos horas. Hay que tomarse tiempo para explicárselo. Debemos aprender a ser indulgentes, por desgracia, la experiencia es una linterna que solo ilumina al que la lleva.

También aconsejaría no olvidar nunca agradecer la ayuda de los demás. No hay que hacer como «si se diera por sobreentendido» porque se es fibromialgico.
A los que no les afecta la enfermedad, sobre todo a los familiares, me gustaría darles las gracias porque están con nosotros, nos ayudan y demuestran tener paciencia, y nos hacen tener más positividad y alegría.

positividad


También quiero pedirles que nos comprendan y que no nos reprochen no sonreír algunos días o tener mal humor. Que nos ayuden sin asistirnos, que crean en nuestros dolores, que demuestren empatía. Que no pretendan actuar como si no hubiera cambiado nada: hay una diferencia y no hay que negarla. Que conviertan esta nueva vida cotidiana en lo más agradable posible, y que no duden en decirnos las cosas tal como son. Escondernos algo para ahorrárnoslo o cualquier otra forma de sobreprotección no nos ayuda a luchar.

Finalmente, quiero decirles que hacernos reír es el mayor de los remedios. Que no se enfaden porque anulemos una cita en el último momento, que no duden en preguntarnos sobre las cuestiones que se plantean. A nuestros familiares y amigos íntimos, sobre todo quiero decirles que continúen rodeándonos de amor como lo hacen, porque el amor es un remedio.

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